Crónica de un parto inducido: El desenlace

, en: Embarazo / SuperBaby
18 comentario/s

Si os habéis perdido la primera parte pinchad aquí y la segunda parte aquí.

Lo siento, el post me ha quedado larguísimo, pero creo que la ocasión lo merece 🙂

3ª parte (final):

“Habemus Partum”

Día 2, pasadas las 12 hora zulú:

Una vez puesta la epidural y habiéndome sentido en el paraíso de las drogas durante unos minutos, empecé a notar un tímido dolor en la parte derecha de mi cuerpo, no le dí importancia, pensé que la epidural aún no había hecho efecto del todo, así que me relajé.

Fueron pasando los minutos y ese dolor tímido fue cogiendo confianza, demasiada diría yo, le dije a mi acompañante que esto ya no parecía normal y me sugirió que me diera otro chute, pero como no se me habían dormido las piernas, me daba cosa que si al ponerme más dosis se me dormían y la habíamos fastidiado. Total que pasados unos 10 minutos y desistiendo de mi masokismo, pinché el botón suministrador y esperé a que hiciera efecto y…. aún sigo esperando.

El dolor iba en aumento, mi ingle, parte derecha de la barriga y culo, sentía todo el dolor concentrado, pero el dolor asqueroso de sacro había desaparecido, menos mal. Cuando volvió la matrona le comenté el asunto y me dijo que lo sentía pero que ese dolor era muy difícil de quitar, que aunque me pusiera más dosis no iba a mitigarlo y lo único que conseguiría era que se me anestesiaran las piernas, de todas formas ella me puso otra dosis más que tampoco funcionó.

Ahí estuve aguantando el dolor de las contracciones sin poder moverme, de vez en cuando la matrona venía y me cambiaba de postura, pero al final optó por dejarme boca arriba porque a SuperFety no se le escuchaba bien el corazón cuando me ponía de lado.

Sobre la 1 de la tarde me hizo otro tacto y vio que estaba de 5 cm y que todo iba bien, así que dejó que todo siguiera su ritmo. Las contracciones cada vez eran más intensas y seguidas, ahí recordé las palabras de mi madre cuando decía lo que dolía un parto: “es como si te abriesen por la mitad”, era muy exagerada, vale, pero no iba mal encaminada. Tengo que decir que me comporté, ni grité, ni me quejé, tan solo cerraba los ojos con cada contracción y respiraba. No se puede decir que estuviera disfrutando, pero lo llevé mejor de lo que pensaba.

Sobre las 2 p.m. noté un dolor diferente, además de la contracción sentía como algo chocaba contra el hueso, esa sensación a la que denominé finamente como intentar “cagar un melón”, mi acompañante se partía de risa, pero yo no, a partir de ese momento la cosa se puso un poco más tensa. Minutos después vino la matrona y le comenté la nueva situación y como profesional experta ya sabía a lo que me refería, porque directamente pasó a levantar la sábana y ahí hizo acto de presencia la sangre y durante unas milésimas de segundo me asusté, hasta que la matrona espetó un, “uy que bien vaaaamoosss” y pensé si ella lo dice es que la cosa va bien.

Me dijo que me iba a explorar y una vez cara a cara con los bajos fondos y vio que del agujero asomaban unos oscuros pelillos, (no, no eran los míos, que yo venía depiladita de casa), le dijo a mi marido que se asomara y en ese momento no se me ocurrió otra cosa que preguntar si esa cabeza tenía mucho pelo, y acto seguido pasé a ser una simple espectadora del espectáculo que estaban formando los dos, mientras debatían si la niña tenía más o menos pelo:

Matrona: Pues no tiene mucho pelo

FPdlC: Pues a mi me ha parecido que sí

Matrona: Yo no le veo mucho

FPdlC: Pues yo si le veo, es como su madre, peluda

Después de comprobar que no iban a llegar a ningún acuerdo, la matrona decidió zanjar la disputa poniéndome a pujar, sabia decisión.

Me dijo que me agarrara las piernas y que con la próxima contracción, cogiera aire, lo retuviera y empujara con todas mis fuerzas. Así lo hice y cada vez me pedía que pujara más fuerte, me dejaba un ratito de descanso y vuelta a empezar. Un rato después nos dejó solos y me mando la tarea de seguir empujando cada vez que notara una contracción.

Así que me puse al tema y aquí mi señor acompañante se empezó a poner nervioso y no paraba de repetirme que no empujara tan fuerte que a ver si iba a nacer ahí, a lo que yo respondía, que ojalá. Pero no, no nació ahí, cuando volvió la matrona comprobó que SuperFety ya no asomaba por el agujero oscuro, así que me dijo que lo mejor era que fuéramos al paritorio para que pudiera empujar mejor.

Ahora si que empezaba lo bueno, yo iba contenta pensando que ya quedaba menos.

Cuando llegamos al paritorio, me dijeron que subiera al potro y pensé como voy a subir con una cabeza saliéndome de entre las piernas, pero dí un salto y allí estaba preparada para lo que fuera.

Cuando me exploró comprobó que la cabeza no estaba allí, así que me pidió que con la próxima contracción pujara como si no hubiera mañana, y así lo hice, con lo que no contaba era con que mientras estaba allí con los ojos cerrados empujando con todas mis fuerzas de pronto unos puños se me hincarán en la barriga, sí amiguitos me estaban haciendo la maniobra Kristeller, no era la matrona era otra chica que no había visto antes, en ese momento no me dio tiempo a reaccionar y lo único que quería era que la pequeña saliera, así que no dije ni mu, sé que mal hecho por mi parte. La matrona que me llevó el embarazo nos dijo que en este hospital eran muy fans del Kristeller por muy desaconsejado que esté por la OMS y nos advirtió que si nos la hacían, podíamos negarnos perfectamente, pero cuando te pilla de sopetón y en ese momento, no puedes reaccionar de un modo consciente. Así que seguí a lo mío pujando al máximo y de pronto, se pararon las contracciones, así que un chute más de oxitocina entró en mi cuerpo y volvimos a la carga. En este proceso mi acompañante no me acompañaba, no le dejaron entrar, me imagino el nerviosismo que estaría pasando solo en la habitación sin saber nada.

Varios pujos después, la matrona me dijo que la cabeza tenía sitio para salir pero que estaba alta y le costaba, así que no le quedaba más remedio que cortar (hacer episiotomía) un poco y en ese momento mis sesiones de embadurnamiento perineal pasó ante mis ojos, no me habían valido para mucho. Noté el corte (he de recordar que la epidural pasó de mi y noté todo, todito), aunque realmente no sé que sentí, si era dolor o qué. En uno de los pujos oí como decían que la cabeza estaba saliendo y pensé, “oh no, el Padre se lo va a perder”, pero al segundo le estaban llamando y justo cuando la cabeza hacía acto de presencia al mundo exterior, ahí estaba él apareciendo con su vestido verde, que porque estaba pariendo sino me hubiera dado la risa y vio todo el espectáculo de lleno, tenía entrada VIP.

Sentí como salía y al abrir los ojos la vi ahí encima del brazo de la matrona, tan blanquita, tan sucia y tan chiquitina. Y vi como se la llevaban llorando, creía que me la pondrían encima pero no fue así. Se la llevaron para hacer el test de Apgar y 3 minutos después vino la pediatra para decirnos que estaba perfecta y que aunque era chiquitina podría ir con nosotros a la habitación. Qué contenta estaba, pero aún faltaba lo mejor, cuando la vi aparecer por la puerta con su turbante en la cabeza y cuando me la pusieron encima desnuda, sucia, tan calentita, tan suave, con ese olor a vida nueva, (empezamos nuestro piel con piel), parecía que me habían grapado la comisura de los labios a las orejas de la sonrisa tan grande que tenía. En ese momento descubrí lo que es la felicidad en estado puro.

Nada más ponérmela encima dejó de llorar y la matrona me preguntó si le iba a dar pecho, asentí y me dijo que la pusiera enseguida y nada más acercarla al pecho, tras unos consejos de la matrona, abrió su boquita y se enganchó, nos quedamos flipando.

Mientras me cosían estuvimos mirándola como embobados y al ya Padre de la Criatura no se le ocurrió otra cosa que decir que cuando nos poníamos con el segundo y tras las risas de la matrona, le contesté que esperara sentado.

Luego le dijeron al papi que cogiera a su hija por primera vez para llevarla a pesar y ahí si que estuve a punto de soltar la lagrimita, no había llorado, estaba tan feliz que no podía. Una vez pesada, nos dieron otra buena noticia, le faltaban solo 10 gramos para pesar 2.700, así que estaba confirmado, no era un CIR, era un bebé pequeño pero nada más. Sí ya nos estuvo diciendo la matrona que esa cabeza no parecía de un CIR, que era más grande. (Nació con 37+5, aún podía haber engordado más).

Después de tanta alegría y ya cosida, nos llevaron a los 3, (yo en la cama con mi hija encima, no me iba a separar más ni un segundo de ella), a la sala de dilatación, donde habíamos estado las 5 horas que duró el trabajo de parto. Nos apagaron las luces y estuvimos allí en silencio contemplando a nuestra hija, mientras mamaba tranquila y no podíamos ser más felices.

Antes de terminar todo este tocho, tengo que agradecer al personal que me atendió ese día, (menos a la petarda del Kristeller) lo atentos que fueron, sobre todo a mi matrona Ana, que aunque tenía que atender varios partos a la vez, conmigo fue siempre paciente, muy profesional, informándome de todo lo que ocurría y haciéndome participé de todo el proceso, (bueno a mi y a mi pareja), por su empatía y por regar toda la experiencia con un toque de humor. Además me dio varios consejos, sobre lactancia y uno sobre esos consejos que te dan sin haberlos pedidos y que a menudo te desestabilizan. Me dijo que no hiciera mucho caso a lo que dice la gente, que siguiera mi instinto, que él me diría que hacer y que lo iba a hacer muy bien y eso he estado haciendo hasta ahora y no me ha ido nada mal. Gracias por todo.

Continuará….

1ª parte: http://www.bimadre.com/cronica-de-un-parto-inducido/

2ª partehttp://www.bimadre.com/cronica-de-un-parto-inducido-segunda-parte/

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18 comentarios

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  1. Virginia dice:

    Ya tenía ganas de seguir leyendo la historia!!! Qué nervios, me encanta leer partos porque me hace recordar sensaciones…
    Gran final

    1. Tatiana dice:

      Jejeje, yo también tenía ganas de acabar de escribir la historia que mira que me ha costado. A mi también me gusta leer las experiencias de los partos, siempre emocionan.
      Un besote.

  2. Ayyyy eso de la maniobra Kristeller no me ha gustado nada, pero como dicen, bien está lo que bien acaba 🙂

    1. Tatiana dice:

      Ni a mi barriga ni a mi nos gustó tampoco, menos mal que no pasó nada, si no buff….

  3. Estoy riendo, llorando…qué bonitooooooooo!!!! y qué envidia me dan los partos naturales…jooooooooo

    Me ha encantado.

    Besossssssss

    1. Tatiana dice:

      Gracias jeje, aunque me tocó pasar por todo el dolor fue un parto bonito, rápido y sin mayor complicación que empujar a todo trapo.
      Sabes que imagen tenia en la mente cuando escribí la frase de la sonrisa de oreja a oreja? Jajaja, tu avatar.
      Besote.

      1. Ohhhhhhhhhhh te has acordado de mi mamá muy feliz contando tu parto!!!??? llorando estoy a moco tendioooooooo…

        1. Tatiana dice:

          Jeje sí, no es por quedar bien ni peloteo, tenia la imagen de tu mamá superfeliz en la cabeza todo el rato mientras escribía. No llores mujer que te vas de vacaciones y voy a llorar yo pero de envidia jajaja.
          Besote.

  4. Me alegro de que todo saliera bien. Lo de “cagar un melón” me da un poco de miedo, pero la verdad es que es muy gráfico para explicar ese dolor.

    Deseando que llegue la cuarta parte.

    Un saludo!

    1. Tatiana dice:

      Gracias 🙂
      No sé si lo del melón será gráfico o no, lo que se es que me salió del alma decirlo jeje.
      Besote.

  5. No me ha gustado lo de la maniobra, suena a doloroso, pero como dices, en esos momentos no está una para negarse a nada ni para cuestionar las decisiones médicas. Lo importante es que todo saliese bien. Por cierto, que yo no sentí en ningún momento eso de que el parto fuese parecido a cagar un melón ¡y eso que mi bichilla pesó 3.690 kg.!

    1. Tatiana dice:

      Sí es doloroso y puede llegar a ser peligroso, pero bueno mejor no pensarlo.
      En cuanto a lo del melón lo sentí cuando bajó y encajó la cabeza, con cada contracción notaba toda la presión y dolor en el ano. Durante el expulsivo no noté nada, estaba demasiado ocupada empujando jeje.
      Besote.

  6. mamá puede dice:

    Una vez pasado lo importante es quedarte con lo bueno, olvídate de la maniobra, del corte y de todo, quédate con la emoción de tener a tu peque en brazos que es lo mejor del mundo!

    1. Tatiana dice:

      La verdad es que sí, ahora recuerdo sólo lo bueno, porque menos por eso fue un buen parto y lo de poder estar con ella encima la mayor parte del tiempo fue lo mejor de todo.
      Besote.

    1. Tatiana dice:

      Hala!! Muchas gracias por el premio, que sorpresa!! En cuanto pueda me paso por tu blog para recogerlo.
      Besote.

  7. Ohhhhh q emoción, lo de la maniobra no me ha gustado…. pero me he emocionado leyéndote.
    He descubierto tu blog hace poco y me encanta, por eso pásate por mi blog que hay algo para ti jejeje
    http://yo-tampoco-sabia.blogspot.com.es/2014/05/premio-este-blog-si-que-mola.html
    Feliz día!!!

    1. Tatiana dice:

      Muchas gracias!! Que de premios, que ilusión. En cuanto tenga a mano el pc paso a recogerlo con mucho gusto jeje.
      Gracias por pasarte y comentar.
      Besote.

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