Parto sin epidural, mi experiencia

, en: Embarazo / Ragnar
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Este post es la continuación del anterior, si te lo perdiste pincha aquí.

Perdón por la largura lo mío no es sintetizar…

De mi casa al hospital hay 6 minutos en coche y muchos badenes, el viaje se me hizo eterno. Cuando llegamos al hospital me tocó esperar un poco en la sala y no podía aguantar sentada, menos mal que no había nadie más y enseguida me llamaron. Entré sola en la consulta y le conté a la ginecóloga lo que me pasaba, vamos, diarrea, retortijones, molestias y alguna contracción. Me dijo que subiera al potro y me hizo un tacto y en ese momento escuché las palabras mágicas que tanto estaba esperando oír:

– Normal que tengas molestias, como para no tenerlas, estás dilatada de 6 cm, te vas a quedar ingresada, ¿vale?

Que contenta me puse y yo pensando que tenía un supercólico. Me hicieron también una ecografía para ver si estaba todo bien y estaba todo fenomenal, yo iba con miedo, porque al notar la cabeza y no notar ningún movimiento desde hacía horas, me esperaba lo peor… De ahí fui directa a la habitación y durante el trayecto las contracciones se hicieron más fuertes aún, creía que no llegaba.

Pero llegué, me puse la sexy-bata y en 10 minutos vinieron a por mí para llevarme a dilatación.

Cuando llegué a dilatación entró una chica que me dijo que era matrona pero que no iba a atender mi parto, me preguntó si iba a querer la epidural y le dije que no.

Desde siempre he tenido muy claro que no iba a pedir ningún tipo de analgesia, en el anterior embarazo que fue inducido, al final la pedí, porque no sabes cuanto puede durar y las contracciones con oxitocina sintética son tremendas. Pero como no me hizo el efecto deseado, (vamos que no se me durmió casi nada y noté casi todo), y aún así me tocó pasar todo el proceso echada, que es como más duele, lo tenía clarísimo, fuera como fuera quería vivir mi parto plena y conscientemente, con todas sus consecuencias dolorosas. El Padre de la Criatura, se puso un poco pesado cuando hace meses le comenté mi decisión, diciendo que me la pusiera, que no fuera tonta, pero yo estaba convencida, creo que él tenía miedo que no pudiera aguantar el dolor o que me pasara algo, no sé.

Volviendo al tema, esta matrona me puso la vía, al poco llegó otra matrona para ponerme el monitor, que también me dijo que no iba a atender mi parto, que quien lo iba a atender era su compañera G. Cuando llegó G, se presentó y me dijo que seguramente me atendería ella el parto pero que no era seguro. En ese momento me vi pariendo sola con el Padre de la Criatura como matrón… He de decir que ese día hubieron muchos partos.

Cuando se presentó mi matrona, me preguntó cosas sobre mí, para conocerme mejor y para que fuéramos cogiéndonos confianza mutuamente. Me preguntó si iba a querer la epidural y le dije que no, no puso caras raras ni nada como habían hecho las anteriores y me dijo que como quería que fuese mi parto, le dije que lo más natural posible. Me dijo que muy bien, que si había firmado el consentimiento de parto de baja intervención y le dije que no, ¡no sabía que en este hospital lo tenían! Mi matrona del centro de salud no me dijo nada y eso que le preguntamos. Pero bueno la matrona me dijo que no pasaba nada que si ella atendía mi parto, (como así fue), sería lo más natural posible. Respiré aliviada la verdad. Ya tenía puesto los monitores pero al no querer epidural podía moverme por la habitación, ir al baño, sentarme en la silla, etc. Que diferencia con el anterior parto que tuve que pasarlo echada todo el rato en la misma postura.

Estuve caminando y de vez en cuando me sentaba en una especie de bolsa de aire que simulaba una pelota de pilates que me dejó la matrona, pero como mejor aguantaba las contracciones era de pie.

Al poco vino el anestesista para decirme que si quería la epidural o cualquier otro tipo de analgesia que se lo dijera en cualquier momento. Le dije que vale, pero vamos que no era mi intención volver a verle, aunque en alguna contracción me lo llegué a pensar, jajaja.

Durante un rato estuvimos solos (el Padre de la Criatura y yo), las contracciones eran constantes y bastante dolorosas, pero intenté concentrarme y respirar y lo iba llevando bien. Lo llevaba tan bien que cada vez que entraba alguien del personal, flipaba de lo tranquila que estaba.

Poco después vino una ginecóloga a romperme la bolsa, me dijo que era protocolo del hospital y que se hacía siempre. No sé si será así, pero me dejé hacer, en el anterior parto cuando me rompieron la bolsa dilaté muy rápido y pensaba que ahora pasaría lo mismo, pero no. Antes de romperla me volvió a preguntar si iba a querer la epidural (que cansinos) porque al romper la bolsa iría todo muy rápido y a lo mejor no daba tiempo. Le volví a decir que no. Rompió la bolsa, el agua era clara y me comentó que podía levantarme o hacer lo que quisiera aunque siguiera mojando.

Cuando se fueron me preparé para sentir como las contracciones subían de intensidad, en esta parte me acojoné un poco, la otra vez fueron muy dolorosas, maldita oxitocina… Esta vez dolían pero eran soportables, lo malo es que se espaciaron mucho.

Minutos después la matrona vino a decirme lo que ya sabía, que las contracciones habían dejado de ser regulares y seguidas, que venía a proponerme algo. Que ella creía que si me ponía una dosis baja de oxitocina sintética volverían a ser regulares y constantes. Ahí me derrumbé un poquito, porque no quería saber nada de oxitocina, le pregunté si serían más dolorosas, me dijo que la dosis sería tan baja que sólo haría que fueran más rítmicas, no más dolorosas. No estaba convencida, pero al final decidí que la pusieran, porque tenía miedo que el proceso se alargara mucho y que el peque tuviera algún tipo de sufrimiento.

La matrona me juró y perjuró que me pondría la dosis mínima que hay, de no sé cuantas gotas (creo que eran 6) por minutos o segundos, no me acuerdo.

A los pocos minutos la oxitocina empezó a hacer efecto, las contracciones eran regulares y más intensas, aunque no demasiado. En ese momento estaba sentada en la cama y lo noté, la cabeza estaba empujando buscando la salida. Justamente en ese momento entró una auxiliar para decirme que cuando notara ganas de empujar les avisara y le dije pues ya mismo. A los dos minutos tenía delante de mí a una ginecóloga, un ginecólogo y varios de prácticas, es un hospital universitario.

La ginecólogo me hizo el tacto y estaba ya de 8 cm y el bebé en primer plano, que felicidad me entró. El ginecólogo que estaba con los residentes me dijo,
– Que bien, ya no queda nada, ánimo.
Que bien me vinieron esas palabras, estaba con una sonrisa en la cara y eso que aún quedaba lo peor mejor.

Se fueron y dos contracciones después vino mi matrona le comenté lo que había pasado y tuve una contracción horrorosa con unas ganas de empujar tremendas, volvió a hacerme un tacto y toma ya, dilatación completa. Me pidió que en cuanto tuviera otra contracción empujara y así lo hice, me dijo que el bebé aún estaba alto pero que lo estaba bajando fenomenal, en la siguiente contracción volví a empujar y a partir de ahí todo lo que recuerdo fue que G me quitó las tiras del monitor a toda prisa y salir corriendo hacia el paritorio. La matrona me decía que hasta que llegara al paritorio no empujara, pero me fue imposible. En ese momento me di cuenta que las mujeres no necesitamos instrucciones para parir, el cuerpo va sólo y empuja aunque tu no quieras. Durante el trayecto y me concentraba en no empujar, pero no era fácil, nada más llegar al paritorio subí como pude al potro, que por cierto estaba bastante inclinado para favorecer la fuerza de la gravedad, y una vez colocada, la matrona me dijo, haz lo que te pida el cuerpo.

En la sala habían un matrón, una matrona en practicas y G, no me importó que hubiera “tanta gente” porque la verdad que fueron majísimos y me dieron muchísimos ánimos. Con cada contracción hacía lo que me pedía el cuerpo, que no era otra cosa que empujar como una loca, nadie me guió ni me dijo cuando debía empujar, solo estaban pendientes que todo fuera bien y me decían que siguiera empujando. Con cada empujón parecía que me iba a partir por la mitad, ser totalmente consciente de tu parto es bonito, pero duele un huevo. Ahí me di cuenta que en el anterior parto la epidural me hizo poco efecto pero algo si tenía dormido, porque lo que viví en éste no tiene nada que ver. Estaba como en trance, oía que me hablaban pero estaba como en un doloroso sueño. La matrona me dijo que estaban protegiendo el periné y querían evitar hacer la episiotomía, pero que si lo veían necesario lo harían y al final lo hicieron, pero fue un corte mínimo. Y entonces ocurrió, sentí como me abría por dentro y la cabeza salió, noté como le giraban, luego otro empujón y mi pequeño Ragnar ya estaba encima de mí en el piel con piel, no recuerdo cuando le cortaron el cordón, intento recordar pero hay bastantes lagunas mentales, solo sé que sentí un alivio enorme y una felicidad más enorme todavía. Así de esta forma totalmente maravillosa a las 12:20 (ingresé a las 9:30) nacía mi vikingo con sus 3.650 gramos.

Mientras cosían (aunque pongan anestesia local, los puntos duelen un poco…) Ragnar me sorprendió mamando como un loco, y el Padre de las Criaturas que estaba emocionado por haber vivido todo el proceso de principio a fin, no paraba de decir que Ragnar era un clon de SB, lo era y lo es en todos los sentidos, pero este es otro tema que ya contaré…

Cuando acabó todo, el personal que me atendió me felicitó por lo bien que lo había hecho y lo bien que había llevado todo el proceso, aunque sólo hice lo que tenía que hacer, pero les agradecí los ánimos y lo bien que se habían portado conmigo, sobretodo a G que estuvo pendiente de mí todo el rato. Lo viví todo plenamente, aunque al final no fue del todo natural, ha sido un parto casi soñado, que volvería a repetir mil veces.

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4 comentarios

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  1. Mamá Pata dice:

    Que bonito! Me encanta leer relatos de partos, jeje!

    A mi también me rompieron la bolsa para acelerar la dilatación, pero no dejaría que lo hiciesen de nuevo, porque después de parida leí que la bolsa intacta ayuda a que la dilatación sea más suave y menos dolorosa. Posiblemente más larga pero… jeje! Es que a mi nada más romperme la bolsa me llegaron unas contracciones que madre mía, tarde 10 minutos en pedir la epidural!

    1. Tatiana dice:

      Es que esas contracciones son tremendas, yo las pasé como pude. Yo no quería que rompieran la bolsa, pero me dijo que al ser protocolo se hacía sí o sí… Así que si puedes evitarlo, no lo aceptes y que se rompa sola cuando quiera jejeje. Besote.

  2. sara dice:

    Tu parto me recuerda mucho al mio, también sin epidural pero con menos intervención aún. A mi no me rompieron la bolsa, se rompió en un empujón y para nada ralentizó el parto. Eso me hizo recordar que somos animales y llevas toda la razón en lo de que nosotras solas sabemos lo que hay que hacer, si no hay problemas claro.

    1. Tatiana dice:

      Mucho mejor que no te rompieran la bolsa, es lo ideal.
      En cuanto a parir y los pujos hasta que no llega ese momento no te das cuenta de lo preparado que está nuestro cuerpo para eso, salvo como bien dices si hay algún problema.
      Gracias por comentar ????

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