¿Cómo fue el embarazo de SúperBaby? (1ª Parte)

Pues como poco, entretenido, muy entretenido. Aunque para definirlo mejor se podría decir que fue, vomitivo.

Cómo empezó todo

Todo empezó un día Gordo de diciembre en el que el test dijo, “enhorabuena habéis atinado“, “¡toma ya, dos rayitas!”  y el sorpresón fue mayúsculo, tanto que elfuturopadredelacriatura además de no creérselo, me invito a volver a la cama, para que siguiera soñando. Cuando por fin abrió los ojos y se fue haciendo a la idea, empezó la risa nerviosa y el, madre mía, donde nos hemos metido.

A partir de aquí comienza una gran aventura que duró 9 meses y como es muy largo de contar, haré un resumen con lo más importante. Al final me ha quedado un poco extenso, lo siento.

Vómitos

Una Buena noche, justo antes de salir de casa empecé a notar más plenamente ese sentimiento de estar embarazada, esa maravilla de la naturaleza, esa sensación tan agradable de tener un ser creciendo dentro de ti, vamos que vomité de forma inesperada en mitad del pasillo, empezaba pronto.

A partir de aquella Buena noche, mi relación con los vómitos se fue consolidando, tanto que hasta los 5 meses vomité casi todos los días (sobre todo por la noche) y el día que no lo hacía, me mosqueaba pensando si el embarazo no iba del todo bien. De los 5 a los 7 meses, la cosa mejoró, no vomitaba a diario, era más esporádico, 1 o 2 veces a la semana, fíjate que lo echaba hasta de menos, mentira. A partir de los 7 meses, volvimos al comienzo, casi a diario y así hasta dos días antes de parir que fue mi último vómito, lo recuerdo hasta con cariño, también mentira.

Ahora me río, entre las náuseas que permanecían constantes y los vómitos, fue un coñazo tremendo, sobre todo por las noches, era levantarme del sofá para ir a la cama y salir corriendo al baño, vomitaba y a la cama, así día tras día. Luego estaban los días que vomitaba desayuno, comida y cena. Y luego estaban los momentos en los que el baño me pillaba demasiado lejos…. Eso sí, nunca vomité en la calle, fue todo un logro.

Cocina

En los tres primeros meses no pude entrar, el olor me mataba y me hacía vomitar, por supuesto. Después solo vomitaba cuando fregaba los platos, que buena excusa, eh? Lo malo es que era cierto, me ponía al tema y al segundo plato, empezaban las náuseas y a salir corriendo.

Pataditas

Siempre tuve mucha curiosidad por saber que se notaba con las pataditas. Empecé a notar los movimientos muy pronto (sobre las 12 semanas) y digo movimientos, por decir algo, era más bien micro burbujitas. Conforme iban pasando las semanas, esas burbujitas se fueron haciendo burbujotas, le siguieron unas patadas simpáticas y luego vino el caos. Menudos patadones unidos a movimientos exagerados, en uno de ellos me llegué a marear y todo, pensé que se estaba produciendo un tsunami en mi interior. Al día siguiente descubrí el por qué, se había dado la vuelta. Habia días que notaba menos las patadas, menos es decir que en dos horas no se había movido y claro, como buena paranoica, pues me preocupaba y que hacía, pues tocarme la barriga y comer dulce y entonces elfuturopadredelacriatura, me echaba la bronca:

– Déjala tranquila, que estará durmiendo, no va a estar todo el día moviéndose.

Ahí entraba en razón y la dejaba, pero hasta que no se movía no me quedaba tranquila.

Después está el mito que dice que conforme se acerca el parto y el feto se encaja, se mueven menos y una mierda. Hasta pariendo las patadas en los intestinos y los pulmones no me los quitó nadie.

Ecografía 4D

Decidimos hacer la ecografía 4D, porque mi ginecóloga privada me lo recomendó y porque además de poder ver en acción a la criatura, un tocólogo le hacía el control de las 20 semanas, para poder descartar posibles malformaciones y como en la SS, el ginecólogo que me la hizo, me dio mal rollo porque sólo se dirigió a mi para decirme que era niña y el resto del tiempo se lo pasó chasqueando la lengua, vamos que me acojoné un poquito pensando que algo podría no estar bien. La 4D la hice con 21 semanas casi 22, no es la semana ideal para ver al bebé perfectamente, pero sí para hacer el estudio. Resumiendo, tengo que decir que nos encantó, la pudimos ver perfectamente, estar en la camilla y ver en la pantalla a tu bebé moverse, gesticular, además de verle la carita (y que se parezca a ti) produce un escalofrío de emoción más bonito… ayss. En cuanto a la parte médica nos dijo que estaba todo perfecto, así que nos fuimos para casa con nuestras fotos y vídeos más contentos que unas pascuas.

Miedos

Todos los del mundo, casi a lo que menos miedo tenía era al parto. Aquí se unen los miedos tontos e irracionales, como el de, ¿y cuando nazca mi hija, la querré?, pues eso, muchas tonterias son las que pensamos cuando estamos esperando lo que nos espera.

Intolerancia a la leche

Además de los vómitos, hubo otra causa que me hizo asquearme aún más con la comida. Dejé de tolerar todo lo que llevará leche y cuando digo todo, es todo, ni leche con o sin lactosa, ni yogures, ni helados (para mi gran pesar), ni pasteles (porca miseria), ni nata, ni queso. Cuando lo comía, conforme entraba, salía. Así que me tocó beber leche de almendras para poder seguir con mi tradición de desayuno, leche con cereales y muchas galletas y aumentar las dosis de calcio. Hay gente que dice que tiene buen sabor y por eso me animé, pero a mi no me gustó NADA, le ponía mucho cacao en polvo y aun así, alguna vez lo vomité del asquito que me daba.

Ardores

Después de mi experiencia con el ardor de estómago, entiendo un poco más Daenerys Targaryen, ser madre de dragones es duro , muy duro. A partir de los 7 meses, empezaron y mis noches cambiaron, sobre las 3 am, el dragón se despertaba y me tocaba irme al sofá y ahí sentada veía amanecer. Eso se que fue la preparación para lo que vendría después.

Peso

Con tanto vómito y comiendo generalmente pasta y arroz, en los primeros 4 meses adelgacé algo más de 3 kilos, de los cuales no me sobraba ninguno. Mis amigas me decían, que cuando quisiera adelgazar que me quedara embarazada, más majas ellas…. No me compré nada de ropa pre-mamá, era una tontería, mi propia ropa me venía grande, así que un gasto menos. La barriga se empezó a notar un poco a partir de los 6 meses y en total engordé casi 7 kilos, de los cuales todo era barriga, parecía que tenía un balón pegado.

34 semanas

Movilidad

No tuve muchos problemas de movilidad, más allá del salir de la bañera agarrándome a todos lados para no caerme de cabeza, levantarme de la cama haciendo palanca con el borde y rodando cual croqueta, ponerme las zapatillas atadas de ante mano, menos mal que llegó el verano y las sandalias son maravillosas. En cuanto a caminar, cuando la relaxina hizo aparición, se acabaron las caminatas, como mucho podía andar 15 minutos seguidos y después parar a descansar, menudos pinchazos más molestos.

CIR, oligoamnios y sustos varios

Eso lo dejo para el próximo episodio

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6 comentarios

  1. Drew says:

    Mira que me estaba gustando el post, me siento taaaaaan identificada con la parte de los vómitos, los ardores y la cocina, que lo podría haber escrito yo. Lo de la leche, yo soy lo contrario, si ya no podía vivir sin ella antes, ahora es obsesión.

    El caso es que he llegado a la parte del peso y me has caído fatal… he visto la foto y ya ha sido odio total… y lo de la movilidad… la puntilla…. Yo con 17 kilos de más no recuerdo lo que es verme así con vaqueros…. Snif snif… Me voy a llorar mis penas…

    1. Tatiana says:

      Joo, lo siento, no pretendía que nadie me odiara, ahora me siento mal, jajaja. Si te digo la verdad hubiera preferido engordar el doble y haber podido comer mejor y no vomitar.
      En el próximo post hay una foto de 37 semanas, en 3 semanas la barriga creció considerablemente, pero aun así la gente pensaba que estaba de 6-7 meses, más de una anécdota hay al respecto. Yo que siempre había pensado en “fardar” de embarazo y que se notara….
      Y tranquila que el peso es lo de menos, los kilos se irán y te quedará lo mejor, que es tu bebé, así que disfruta que te queda muy poquito.

  2. Una mamá muy feliz says:

    Qué diferente!!! yo no tuve ni un vómito, ni un ardor…bueno si, un solo día en nochebuena y no pude ir a cenar a casa de mis suegros…¡qué pena! ayyyyyyyy

    7 kilos nada más??? 30 fueron los mios…pero estaba genial, todos los días paseaba, dormía más o menos bien…

    Pues nada esperemos a la segunda parte…

    Besosssssssss

    1. Tatiana says:

      Qué suerte, a lo mejor hasta el vómito de Nochebuena te vino bien y todo, jeje.
      ¿30? Madre mía, pero si te encontrabas bien y tuviste un buen embarazo, bienvenidos sean 🙂
      Besote.

  3. mamá puede says:

    Me quedo con la sonrisilla nerviosa de cuándo descubres que estas embarazada, que momento!!!

    Lo de los vomitos…que mal!!! y encima que vuelvas al principio al séptimo mes…. bufff

    1. Tatiana says:

      Sí, fue un momento especial, no nos lo esperábamos para nada y no sabíamos muy bien como reaccionar.

      Cuando pensaba que los vómitos estaban desapareciendo, volvieron con más fuerza, pero bueno me había acostumbrado, así que lo llevé lo mejor que pude 🙂

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