Crónica de un “parto inducido”: experiencias

Han pasado unos meses desde el acontecimiento pero he decidido contar mi experiencia parteril, sobre todo por ser un parto inducido y programado. Cuando me dijeron que era mejor no esperar más y provocar el parto, al llegar a casa y después de volver a tener control de mis piernas y sentidos por el susto, hice lo que no se debe hacer y tooodaaas hacemos, hacer la búsqueda en Don Google, “partos inducidos” y cuando lees que de 50 experiencias 45 son malas, del tipo, “fue larguísimo, no dilaté nada y acabó en cesárea, lo tuvieron que sacar con fórceps, etc, etc” pues me acongojé un poco, solo un poco eh…. Y por esa razón procedo a contar mi experiencia, porque no todo es tan malo como lo pintan.

1ª parte:

“A contraccionar”

Día 1:

Una bonita y fría mañana de agosto, mochila en hombro, nos dispusimos a ingresar en el hospital, eran las 8 y acompañada por la auxiliar,  entré en mi habitación y me vestí con el sexy atuendo hospitalario, a partir de aquí empieza lo bueno.

Sobre las 9 me llevaron a ver a los tocólogos para comprobar como estaba el asunto bajuno, y el asunto estaba verde como un marciano, así que me introdujeron el famoso propess, que es una especie de tampón-tira con prostaglandinas que ayuda a ablandar y borrar el cuello uterino y empezar con las contracciones para dilatar. Me dijeron que una hora después empezaría a notar contracciones, que serían seguidas y no muy dolorosas, que si eran intensas, regulares o cada 5 minutos les avisara y si no pasa nada de eso, que a las 12 de la noche me lo quitara. En ese momento deduje que la cosa sería leenta.

Obedientemente una hora después empecé con contracciones, al principio flojas, luego algo más fuertes y lo peor, cada minuto y medio o dos, pero nada regulares, vamos un coñazo. Para abreviar diré que ese día transcurrió entre visitas a monitores, con su correspondiente dolor de coxis, contracciones cada vez más molestas dolorosas y aburrimiento soporífero, menos mal que el futuro padre de la criatura estaba ahí para amenizarme la jornada.

Llegan las 12 de la noche, por fin, ilusa de mi fui corriendo al baño a quitarme el propess, pensaba que ahí había acabado mi tortura, pero no, las contracciones hicieron caso omiso y siguieron durante toda la noche, con lo cual no dormí una mier….

Raramente en mí, no pensé mucho en lo que me esperaría al día siguiente, estaba tranquila, demasiado tranquila.

Conclusión del día 1: Cómo aburrirse como una ostra, mientras tienes contracciones cada 2 minutos durante un día entero.

Continuará….

2ª partehttps://www.bimadre.com/cronica-de-un-parto-inducido-segunda-parte/

3ª parte: https://www.bimadre.com/cronica-de-un-parto-inducido-el-desenlace/

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