¿Qué es el colecho?

¿Qué es el colecho?

Básicamente significa cama familiar o lo que es lo mismo, dormir con tus hijos en la misma cama.

Al principio era un poco reticente sobre este tema, no lo veía claro. Me parecía algo peligroso, poco cómodo y antinatural, tonterías. Me he dado cuenta que antes de ser madre tenía unas ideas preconcebidas sobre ciertos temas, colecho, coger en brazos, “mimar”, portear, etc, vamos que tenía claro que no iba a hacerlo y mira ahora, lo estoy haciendo todo y por qué, pues muy sencillo, es lo que mi instinto me pide, es lo que veo más natural y porque me encanta.

Sobre colechar fue todo muy sencillo, desde el mismo día que nació mi peque, ella compartía mi cama en el hospital gran parte del día, porque al dar el pecho y tener los fastidiosos puntos de la episiotomía, era lo más cómodo. Además es lo más beneficioso para el recién nacido, porque nota el calor, el olor y el corazón de la única persona que conoce, su madre. Así no se siente tan desprotegido y es más fácil facilitar la lactancia. El contacto con el bebé estimula la secreción de leche, reconforta a la madre y el bebé se siente tranquilo y puede mamar con calma.

Tengo que decir que no tuve en ningún momento problema con la lactancia, no se si será gracias al colecho, que al poco de nacer tuve a mi retoño encima y tenía “fresco” el reflejo de succión, que la puse mucho al pecho o simplemente tuve suerte.

La primera noche en casa se antojaba difícil, no por nada, sino por ser la primera y no saber muy bien como controlar la situación. Yo estaba muy cansada, ya que en mi estancia en el hospital ( 3 días, 1 de inducción, 1 de parto y 1 de postparto) no había dormido nada. A cierta hora consideré oportuno ir a la cama, tenía claro que la peque dormiría en su mini cuna al lado de mi cama. Acosté a SB y dormía tranquila, ( las primeras semanas fueron una maravilla). Yo me dispuse a hacerle un bibe, por haber nacido con bajo peso y por problemas de hipoglucemias, es lo que me recomendaron, cuando volví para dárselo ella dijo que ná de ná, que eso estaba asqueroso (deducido por el acto de escupir el bibe y poner una gran cara de asco). Como veía que eso no iba a funcionar, la puse al pecho y mamó, la acosté y decidí dormir un poco. Pero claro no había contado con el instinto maternal o mejor llamado, elmadremiamevoyaasomaraversirespira y el tener que dar pecho cada poco para que no le bajara la glucosa, en una de las tomas, quedándome medio dormida decidí, echarme en la cama y ponerme a la peque encima del pecho. Ella se durmió de inmediato y yo pude descansar al menos 1 hora. Qué a gusto estábamos las dos, que calentita, que bien olía y que fácil era amamantar así.

La noche pasó y aunque no dormí, me levanté bien, tranquila y con un horrible dolor de pecho. Esa misma noche tuve la subida de leche, en vez de tetas parecía que tenía melones.

Visto lo visto, lo tenía claro, colecharíamos todas las noches.

Más de 2 meses y medio después, seguimos haciéndolo y el placer que da sentir el calor de tu bebé, notar su acompasada respiración, poder abrazarla, ver su primera sonrisa del día nada más despertar y no tener que levantarte mil veces por la noche para darle de mamar, es una experiencia maravillosa.

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