Segundo postparto: El hospital

Han pasado 9 semanas desde el nacimiento de Ragnar y llevo días queriendo contaros que tal ha sido este segundo posparto, pero la bimaternidad absorbe todo mi tiempo y me está costando acabar el post. Pero por fin lo he conseguido jeje.

Después del parto, (lo cuento aquí y aquí), nos llevaron a la habitación de dilatación y con luz tenue nos dejaron tranquilos y conociéndonos durante más o menos una hora y media. De ese momento no recuerdo casi nada, sólo que Ragnar no paraba de mamar y nosotros no podíamos hacer otra cosa que mirarle y hacerle alguna foto para el recuerdo.

Una vez en la habitación, me pusieron un gotero con suero y cuando estaba más relajada, fue cuando empecé a notar los odiosos entuertos (contracciones que hace el útero para volver a su lugar). La matrona ya me avisó que los entuertos del segundo son más dolorosos que los del primero y la verdad es que lo son. Parecía que iba a parir otro bebé. Hubo un momento en el que pensé que cuando iba a acabar el dolor, que ya había parido, hombre, que me dejaran en paz. Como soy muy bruta y no me gusta medicarme, no pedí nada para el dolor, pensaba, si he pasado un parto sin epidural, no voy a pedir algo para unos simples entuertos. Con ellos estuve toda la tarde y parte de la mañana siguiente, aunque conforme pasaban las horas eran menos dolorosos.

La estancia en el hospital después del parto para algunas mujeres podría parecer como estar en un hotel, no te preocupas por nada, te dan todo hecho y sólo tienes que adorar a tu bebé e intentar descansar, pero para mí es una tortura, estar echada en una cama sin poder moverme me agobia mucho y estaba deseando levantarme, así que en cuanto apareció una auxiliar le pedí permiso para poderme levantar e ir al baño con gotero y todo. Al principio me dijo que no podía ser, pero al decirle que no me habían puesto epidural y poner cara de mucha pena me dijo que vale, así que unas dos horas después de parir estaba caminando perfectamente, como tuve pocos puntos, solo tiraban un poco pero me permitían caminar bien. En el baño hice pis y la auxiliar me puso el chorro de la ducha para limpiar la zona X y que gustito da el agua fría por favor, me quedé como nueva.

En cuanto acabó el gotero pude pasear lo que quise y hacer un poco más amena la estancia, sobre todo cuando me quedé sola con el peque durante unas horas, para que el Padre fuera a descansar y traer luego a SB a conocer a su hermano.

Esta vez no tuve casi visitas, {el día del parto sólo SB y mi hermana), cosa que agradecimos, no dijimos a nadie que no viniera, pero se ve que los segundos llaman menos la atención, pobrecillo mío.

La primera noche fue buena, Ragnar durmió bastantes horas seguidas y lloraba un poco por gases, pero yo no podía dormir por toda la emoción del momento. La segunda noche mi querido hijo durmió 5 horas del tirón y pueden descansar un poco. Menuda diferencia con su hermana, que al nacer con bajo peso me tocaba darle pecho cada 2 horas y no dormía nada.

Por ahora mis hormonas me estaban respetando y estuve bastante tranquila, Ragnar comía, dormía y lloraba pero con un pequeño paseo se volvía a dormir y lo mejor de todo es que no tenía que preocuparme por la comida, ni por SB que sabía que estaba muy bien cuidada, aunque mi cuñado estaba perdiendo neuronas a cada minuto, pobre, que paciencia tuvo con ella, de verdad que no sé como podré agradecerles todo lo que hicieron.

El viernes a medio día por fin nos dieron el alta, después de hacerle la prueba del talón. Yo estaba estupenda la verdad, mis embarazos son muy pesados y con mucho malestar, pero de los partos físicamente me recupero enseguida, también debe influir que puedo volver a comer de todo sin miedo a vomitarlo jeje.

Y nos fuimos a casa donde nos esperaba SB (tenía unas ganas enormes de verla) y a partir de aquí es donde empezó el verdadero posparto y la auténtica bimaternidad.

Continuará…

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4 comentarios

  1. Planeando ser padres says:

    A mí me da un poco de miedo el tema de los entuertos. Porque sí, con las segundas maternidades dicen que son mucho peores, y como yo en el primer parto ni los noté ¡me llevaré el shock de mi vida!

    1. Tatiana says:

      En el primero los noté, pero se llevaban bien, esta vez me pilló un poco por sorpresa aunque sabía que iban a doler más. Pero vamos que si duele mucho se pueden pedir analgésicos y algo mitigará, supongo. Y no creo que sea más shock que el que tuviste con los loquios jejeje.

  2. Sonia (la mamá de Álvaro) says:

    Ufff, los entuertos. Los noté más que las contracciones!!!!
    Yo también estaba deseando de que me dieran el alta para volver s casa 😉

    1. Tatiana says:

      Es que no veas lo que duelen, cuando sólo te apetece descansar y disfrutar del bebé, parece que vas a volver a parir.
      Es que como en casa no se está en ningún sitio 🙂
      Besote.

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