Tercer trimestre de embarazo

Con Ragnar entre mis brazos, puedo contar que tal fue la recta final de mi segundo embarazo.

Tercer trimestre de embarazo

Náuseas y vómitos

En el segundo trimestre dije que los vómitos casi eran inexistentes, pero nada más comenzar el séptimo mes aparecieron de nuevo, no de forma tan exagerada como en los primeros meses de embarazo, pero casi. En cuanto a la tolerancia a los alimentos y las digestiones, está claro que mi estómago no está preparado para el embarazo, coma lo que coma me sienta mal y al final del trimestre creo que no admitía ya ni una triste galleta.

Ardor de estómago

El ardor me acompañaba todo el día, empezaba después del desayuno y ahí seguía hasta la noche. Gracias al alquen durante el día lo llevaba más o menos bien, pero por la noche era horrible. El alquen no me hacía nada y tenía que dormir casi sentada para no escupir fuego por la boca.

Peso y volumen

Aquí sí que he notado cambio respecto al embarazo de SB, porque la barriga creció a base de bien comparado con la mini barriga del primero, aún así tampoco he tenido barriga exagerada y en este embarazo tampoco he tenido que comprarme ropa premamá,he ido tirando con mi ropa de siempre. En total engordé casi 10 kilos y los tenía todos en la barriga, mi sobrino decía que parecía que llevaba un balón de baloncesto. Aunque muchos de esos kilos que aparecieron al final fue por la retención de líquidos que tuve. Mis piernas parecían botijos y las últimas semanas entre el calor y la retención, los pies se me hincharon bastante, cosa que no me había pasado nunca, los miraba y me daban hasta miedo. Lo mejor que no me salió ni una estría y eso que la mayoría de días se me pasaba ponerme la crema antiestrías.

Cansancio

Pues todo el del mundo y más. Entre que por las noches no conseguía dormir bien y que SB ha estado muy demandante todo este tiempo, a partir de las 8 de la tarde mi cerebro se desconectaba del cuerpo e iban cada uno por libre.

Movimientos del peque

El enano ha sido muy activo durante todo el embarazo y durante esta etapa no iba a ser menos, lo malo es que este vástago mío se obsesionó con mis costillas, las de la derecha, en la parte izquierda molaba más darle patadones para que se expandiera bien. Esto sucedía tanto de día como de noche. Sobre la semana 27 o así noté movimiento excesivo y al día siguiente pinchazos en el pubis, así que estaba casi segura que se había puesto en posición cefálica, cosa que se confirmó en la eco dos semanas después.

En la semana 36 tras levantarme de estar en cuclillas cogiendo algo, noté como bajaba de golpe y el dolor en el pubis era bastante fuerte, se había encajado, pero bien encajado. A partir de aquí las patadas eran menos frecuentes pero cuando se movía lo hacía con mucha fuerza y cuando se estiraba me dejaba destrozados los bajos y los altos.

Pruebas médicas

Fueron solamente la revisión del tercer trimestre y la analítica (semana 32), la analítica estaba bien y en la ecografía se veía que el peque estaba perfecto. Por la SS no tuve más visitas con el tocólogo, sólo con la matrona, ella me hizo el cultivo del estreptococo que salió negativo y en la última visita antes del parto me “enseñó” a empujar. Y por el privado tuve creo que dos consultas, en la última me confirmó que estaba encajado y que de peso estaría dentro de lo normal y que no iba a ser muy grande, pues menos mal…, que la placenta estaba bien y tenía aún suficiente líquido amniótico, así que aún podía estar dentro un tiempo más sin ningún problema.

Sustos

Como en los otros dos trimestres, en éste también tuve mi susto. Yo no suelo tener la tensión baja, durante el embarazo la tengo algo más baja de lo normal en mí, pero como sé que es importante controlar la tensión durante el embarazo, soy una paranoica, me tomaba la tensión en casa casi a diario. En el octavo mes un día al tomarme la tensión me di cuenta que la tenía más alta de lo normal y conforme pasaban los días iba subiendo un poco más, además a partir de ahí se me hincharon un poco los pies, así que en mi mente apareció la palabra preeclampsia. Pero me lo tomé con calma hasta que un día la tensión superó los 14/9 y ahí me asusté y fui a urgencias, allí me hicieron una eco y me pasaron a monitores y como vieron que estaba todo bien, me mandaron a casa. Los dos días siguientes la tensión seguía alta, pero al tercero volvió a estar normal y así hasta el final del embarazo. No sé porque se me disparó de esa forma, pero bueno al menos se quedó sólo en un susto.

Cómo está llevando SB mi embarazo

Conforme crecía la barriga se iba haciendo más consciente que ahí dentro había algo. Nosotros le hablamos con naturalidad sobre el bebé, aunque creo que no nos hacía demasiado caso. En cambio cada vez que se acordaba me levantaba la camiseta, decía bebeee y me daba besos en la barriga, acariciaba la tripa e intentaba meter el ombligo para dentro, cosa que me daba bastante grima. Además cuando veía un bote de crema, daba igual para lo que fuera, lo abría y me “ponía” crema champú, gel, crema del culete, etc. en la barriga.

Miedos

Aunque sea el segundo embarazo se siguen teniendo miedos. Sobre todo mis miedos eran sobre el parto, si sabría cuando habia llegado el momento y sobre SB. Sobre SB era por quien se quedaría con ella durante los días de hospital, como conté aquí iba a venir mi hermana para quedarse con ella, pero ¿y si el parto se adelantaba o se atrasaba? Aquí yo no tengo familia y la del Padre de la Criatura no puedo hacerse cargo del terremoto de mi hija, así que sólo nos quedaba la opción de quedarme sola en el hospital gran parte del tiempo y qla unos amigos se quedaran a ratos con ella. Pero os adelanto que no hizo falta, mi hermana se hizo cargo de todo.
Sobre el parto, pues tenía más reparos que con el primero, es lo que tiene saber a lo que te enfrentas. El primero aunque fue inducido fue un buen parto y tenía miedo que este fuera peor o me dejara un mal sabor de boca.

Molestias varias

Buah aquí si me pongo a escribir todas las molestias que he tenido no acabo. Voy a poner las peores y más persistentes.

La espalda, tengo escoliosis y lordosis lumbar, con lo cual con los kilos añadidos pues se me hacía un poco complicado estar mucho tiempo en la misma postura, dormir y me tuve que olvidar de hacer largas caminatas.

Caderas y pubis, desde los 5 meses la relaxina empezó a dar por saco y empezaron los calambres y pinchazos, pero lo peor fue cuando el vikingo se puso boca abajo y lo peor de lo peor cuando se encajó. Con SB no me dio tiempo a pasarlo y es muy incómodo, había días que no podía casi caminar y parecía que se me iban a abrir las caderas en cualquier momento, pero al menos me consolaba saber que estando así, tenía una parte del trabajo de parto hecho.

Calambres en los gemelos, por la noche cuando más a gusto estaba, zasca calambrazo y engarrotamiento gemelar, vamos un coñazo.

El estreñimiento, fue sólo en las últimas semanas, mis intestinos decidieron ponerse en huelga y dieron bastante guerra hasta el último día…

Pues hasta aquí llega mi segundo embarazo, que es posible que sea el último, aunque nunca se sabe. Lo que sí se sabe y me queda totalmente claro, es que mi estado ideal no es el de embarazada. Estaba deseando parir la verdad, aunque sabía que echaría de menos lo mejor del embarazo, para mí, tener a mi pequeño en la barriga y saber que ahí está seguro y protegido, pero bueno ahora que está fuera no volvería atrás, más que nada porque ahora puedo comer de todo y me estoy poniendo fina.

¿Qué tal habéis llevado el final del embarazo? ¿Lo echáis de menos?

¿Te ha gustado? Tu opinión me interesa
¿Me dejas un comentario?

Este post ha sido archivado en EmbarazoRagnar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *